El padre de Fernanda era generoso con ella pero tenía una personalidad retraída, no demasiado afecta a la conversación o a compartir ideas, lo que acentuaba en Fernanda un sentimiento de aislamiento, ya que por estar excedida de peso y no considerarse demasiado atractiva, evitaba la sociedad con gente de su edad.
El aislamiento autoimpuesto más el carácter retraído del padre y la nueva actitud reservada de la madre, se conjugaron para que Fernanda perdiese su alegría vital y se convirtiera en una joven triste.
Y llegó el momento en que esa situación la llevó a imaginar que tanto su padre como su madre no se mostraban efusivos con ella debido a que ella no era su hija biológica, por lo que su sentimiento de tristeza se agravó.
sábado, 5 de junio de 2010
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