Fernanda era una joven de diecinueve años, soltera, hija única, sumamente inteligente y estudiosa, que estaba cursando el primer año de su carrera universitaria. Sus padres adoptivos estaban divorciados y ella vivía con su madre y su abuela, compartiendo con ésta el dormitorio. Su abuela no oía bien por lo que al escuchar radio, música o ver televisión lo hacía con un volumen alto, lo cual incomodaba a Fernanda, que sentía que no podía concentrarse plenamente en sus estudios.
El padre vivía solo en un departamento muy amplio en el que Fernanda contaba con su propia habitación, por lo cual ella decidió mudarse allí durante los días de semana y pasar los fines de semana con su madre y su abuela.Su madre era enfermera en una clínica, y había fines de semana en que debía quedarse en la clínica haciendo guardia, y en ese caso pasaban quince días sin que Fernanda y su madre se vieran.
Si bien su madre aceptó sin quejas la mudanza de Fernanda, ella notó que, cuando se encontraban, su madre no se mostraba tan expansiva y cariñosa como solía serlo.
sábado, 5 de junio de 2010
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