PUENTES del libro CONCLUSIONES de ESTELA BERLINER BLAU
Una palabra buena,un pensamiento
que al prójimo lo abarca
en un instante logran
que el ánimo opresivo se transforme
en cálidos efluvios de alegría.
No canceles, entonces
la estimulante frase que en ti aflora
ni ocultes los mensajes
de tus impulsos nobles.
Verás que el eco dulce
de tus palabras bellas
por sobre el negro abismo
de las indiferencias
erigirá altos puentes
de confianzas profundas
y amistades sinceras.
sábado, 26 de junio de 2010
sábado, 5 de junio de 2010
TESTIMONIOS - EL CASO DE FERNANDA (Tercera Parte)
Poniéndome en el lugar de la madre le manifesté a Fernanda que lo más probable era que la reserva de ésta podía deberse a que había quedado herida por la decisión de la hija de mudarse a la casa del padre, con el agregado de que debía extrañarla muchísimo porque en ocasiones no la veía durante dos semanas.
Le sugerí tener una conversación con ella aclarando el verdadero motivo por el cual Fernanda había decidido la mudanza, más la seguridad de que en época de vacaciones ella volvería a residir con su madre.
Con respecto al padre, que de acuerdo a lo que Fernanda manifestó siempre había sido una persona lacónica, le hice notar que él no solo no había cambiado su forma de ser, sino que había aceptado de buen grado que ella se instalara en su departamento, no obstante la invasión de privacidad que esa mudanza podía significarle. También le hice notar que ella era una chica sumamente agradable y que era una lástima que no se reuniese con jóvenes de su edad.
Fernanda tuvo una conversación aclaratoria con su madre durante la que se acordó que los fines de semana en que ella tuviera guardia la hija pasaría en su casa la noche anterior.
Como consecuencia la relación entre ambas volvió a ser efusiva y ésto, unido a la integración de Fernanda con un grupo de gente de su edad, borró totalmente de ella el sentimiento de soledad y tristeza.
Le sugerí tener una conversación con ella aclarando el verdadero motivo por el cual Fernanda había decidido la mudanza, más la seguridad de que en época de vacaciones ella volvería a residir con su madre.
Con respecto al padre, que de acuerdo a lo que Fernanda manifestó siempre había sido una persona lacónica, le hice notar que él no solo no había cambiado su forma de ser, sino que había aceptado de buen grado que ella se instalara en su departamento, no obstante la invasión de privacidad que esa mudanza podía significarle. También le hice notar que ella era una chica sumamente agradable y que era una lástima que no se reuniese con jóvenes de su edad.
Fernanda tuvo una conversación aclaratoria con su madre durante la que se acordó que los fines de semana en que ella tuviera guardia la hija pasaría en su casa la noche anterior.
Como consecuencia la relación entre ambas volvió a ser efusiva y ésto, unido a la integración de Fernanda con un grupo de gente de su edad, borró totalmente de ella el sentimiento de soledad y tristeza.
TESTIMONIOS - EL CASO DE FERNANDA (Segunda Parte)
El padre de Fernanda era generoso con ella pero tenía una personalidad retraída, no demasiado afecta a la conversación o a compartir ideas, lo que acentuaba en Fernanda un sentimiento de aislamiento, ya que por estar excedida de peso y no considerarse demasiado atractiva, evitaba la sociedad con gente de su edad.
El aislamiento autoimpuesto más el carácter retraído del padre y la nueva actitud reservada de la madre, se conjugaron para que Fernanda perdiese su alegría vital y se convirtiera en una joven triste.
Y llegó el momento en que esa situación la llevó a imaginar que tanto su padre como su madre no se mostraban efusivos con ella debido a que ella no era su hija biológica, por lo que su sentimiento de tristeza se agravó.
El aislamiento autoimpuesto más el carácter retraído del padre y la nueva actitud reservada de la madre, se conjugaron para que Fernanda perdiese su alegría vital y se convirtiera en una joven triste.
Y llegó el momento en que esa situación la llevó a imaginar que tanto su padre como su madre no se mostraban efusivos con ella debido a que ella no era su hija biológica, por lo que su sentimiento de tristeza se agravó.
TESTIMONIOS - EL CASO DE FERNANDA (Primera Parte)
Fernanda era una joven de diecinueve años, soltera, hija única, sumamente inteligente y estudiosa, que estaba cursando el primer año de su carrera universitaria. Sus padres adoptivos estaban divorciados y ella vivía con su madre y su abuela, compartiendo con ésta el dormitorio. Su abuela no oía bien por lo que al escuchar radio, música o ver televisión lo hacía con un volumen alto, lo cual incomodaba a Fernanda, que sentía que no podía concentrarse plenamente en sus estudios.
El padre vivía solo en un departamento muy amplio en el que Fernanda contaba con su propia habitación, por lo cual ella decidió mudarse allí durante los días de semana y pasar los fines de semana con su madre y su abuela.Su madre era enfermera en una clínica, y había fines de semana en que debía quedarse en la clínica haciendo guardia, y en ese caso pasaban quince días sin que Fernanda y su madre se vieran.
Si bien su madre aceptó sin quejas la mudanza de Fernanda, ella notó que, cuando se encontraban, su madre no se mostraba tan expansiva y cariñosa como solía serlo.
El padre vivía solo en un departamento muy amplio en el que Fernanda contaba con su propia habitación, por lo cual ella decidió mudarse allí durante los días de semana y pasar los fines de semana con su madre y su abuela.Su madre era enfermera en una clínica, y había fines de semana en que debía quedarse en la clínica haciendo guardia, y en ese caso pasaban quince días sin que Fernanda y su madre se vieran.
Si bien su madre aceptó sin quejas la mudanza de Fernanda, ella notó que, cuando se encontraban, su madre no se mostraba tan expansiva y cariñosa como solía serlo.
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